- ¿Señor?, ¿Me mandó a llamar?.- Casandra tocó la puerta y la empujó despacio.
- Entra.- Bastian respondió sin siquiera mirarla.
Casandra entró a la enorme sala de estar, en dónde una chimenea crepitaba al son de las danzantes llamas.
Aunque tenía su propia habitación en la mansión de su nieta, Bastian pocas veces se quedaba ahí y prefería volver a la casa que había comprado incluso antes de la muerte de Larissa.
Se había mudado mucho antes de que esta falleciera, apenas Dorian había hecho su