- ¡Sal zorra de porquería!, ¿O es que acaso tienes miedo de enfrentar la realidad Casandra?, ¡Dorian es mi marido y tú la amante!, ¡La zorra pusilánime que se le ha metido por todas partes!.
Dafne bajó los escalones de prisa y avanzó por la entrada, haciendo resonar sus tacones en las piedras talladas que formaban el camino, al oír los gritos esquizofrénicos de su madre.
- Señora: calmese por favor.- Uno de los hombres de seguridad, la tenía sujeta de los brazos.
Caliope estaba fuera de sí. E