Sintiendo como su corazón se aceleraba, Anna retrocedió un par de pasos.
–Amara… ¿Estás segura? –
“¿Qué te dice tu instinto?”–preguntó la loba
–Si no es un lobo ¿Qué es? –preguntó Anna en voz baja
“No lo sé, no estoy segura, creo que deberíamos advertir a Bingen…”
–Vale…–masculló Anna cediendo ante la inquietud de su loba
Presurosa, la joven prácticamente corrió en dirección a Don y Byron, quienes parecían tener problemas con una parrilla.
–Hola Anna –la saludó Don alegremente –¿Cómo has