Gracias a que Anna y Ella seguían riéndose de los superficiales títulos de las revistas, Iva entró a la habitación de su hija movida por su curiosidad, siendo seguida también por Nora.
–Cariño, pensé que estarías en clases con Neilan –dijo Iva antes de sentarse en el diván que estaba al pie de la cama de Anna
–Neil está ocupado con el invitado de papá –
–Ah, claro, es verdad… –dijo Iva frunciendo el ceño
–¿Qué sucede mamá? –preguntó Anna al notar que su madre parecía algo irritada
–No es nada m