–Vale, no tardo –dijo Anna apresurando se a entrar
Nada más cerrar la puerta, la joven se quedó maravillada con la hermosura del lugar, por lo que, presurosa, se acercó a su cama y dejó su mochila a sus pies.
Boquiabierta, Anna observó a su alrededor, la hermosa combinación entre moderno y acogedor simplemente le parecía perfecta.
Al lado izquierdo de su cama, había un enorme ventanal que mostraba el bosque en toda su magnificencia y justo a su lado, había un pequeño rincón dedicado a una de su