La primera en recuperarse de la impresión fue Elizabeth, por lo que, rápidamente, se acercó a su hermano y lo sacudió bruscamente para sacarlo de su estupor.
–¡Tenemos que hacer algo! –
–S-Sí –masculló Egan
–Voy a buscar a Byron –dijo Arthur al mismo tiempo que se levantaba de su taburete, sin embargo, se congeló en su lugar cuando varios aullidos rompieron el silencio que se había apoderado de la cocina
–Salvajes…–dijeron Anna y Egan al unísono
Como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos sali