Ante el pálido rostro de su amiga, Anna se congeló y se aferró más al tronco al que estaba sujetada.
–¿Qué sucede? –preguntó asustada
–Una serpiente arborícola…–masculló Ella señalando el grueso tronco del árbol
Lentamente, Ana giró su mirada hacia el tronco, por lo que pudo ser capaz de ver cómo una enorme serpiente subía por el tronco en dirección a sus manos.
–Tienes que estar bromeando…–masculló Anna antes de apartar su mirada rápidamente
–Sólo no te muevas, con suerte, simplemente pasará d