Capítulo 2

—¡Lyn! ¡Despierta Lyn! 

Sentí una mano moviéndome muy agitada, al abrir los ojos sentí la luz y el dolor de cabeza llegó de inmediato. 

—¿Qué pasó?

— Vamos, levántate, es tarde. 

—No puede ser todavía está dormida —escuché otra voz. 

—Dale un minuto, estará lista. 

Cuando al fin logré abrir los ojos me dí cuenta que estaba en la habitación del hotel, logré ver a Julie, tenía el vestido color melón de dama, me dio un vaso con agua que bebi completo.

—Por las botellas que ví en la habitación te pasaste de bebidas anoche, no debiste hacerlo, tienes un boda en treinta minutos y aún tenemos que maquillarte. 

—Perdón —murmuré moviéndome de mi cama —. Es que ayer tuve una pesadilla. Lo siento tanto, te parecerá una locura pero soñé que Alan y tú estaban casados y que Tommy era su hijo… 

—¿Ah sí? 

—¿Te lo puedes creer? —sonreí al tomar mi vestido y empezar a cambiarme —. Y que todo era un plan o algo así,  estoy segura que esas chicas pusieron algo a mi bebida en la noche, estuvo increíble, debiste quedarte y ver a Sira intentando salir con el cocinero, quería que le preparará algo en su dormitorio y todavía me dijo que no hiciera nada loco antes de sa… lir… 

Me detuve cuando lo recordé, le dije que iría a casa de los Ross por mi velo y entonces ví a Alan con Julie y Tommy en el dormitorio donde hablaban y él la besó. 

Sentí la presión en mi pecho, mi interior quebrándose a pedazos, el mareo apenas me dejó ver alrededor. Julie se acercó, está vez tenía un gesto molesto. 

—Así que ya lo sabes —me habló —. Es más fácil así, no crees —movió su cabeza, yo no me pude mover —. Alan no te ama, él solo tiene ojos para mí y se va a casar contigo porque el Alfa lo está obligando a hacerlo, solo te está usando. 

Todo era cierto, no había sido un sueño, en realidad estaba pasando. 

—No… yo…  

En ese momento la puerta se abrió y la madre de Alan apareció en la puerta. 

—Por la diosa Luna, aún no estás lista. 

—Ya casi —comentó Julie —. Solo falta el peinado. 

—Entonces que se coloqué un moño y listo, todos los invitados nos están esperando, es posible que el Alfa venga y tenemos que cumplir todo exactamente como él lo pidió.

—No se preocupe, vamos enseguida —contestó Julie con una sonrisa. 

La señora Ross aceptó y se retiro diciendo que hablaría con los invitados. 

—¡No me voy a casar! —dije directo a Julie. 

Ella se acercó e intentó colocarme maquillaje en las mejillas, yo la esquivé, intenté retroceder, pero ella fue  más rápida cuando me sujetó con una mano y con la otra me dio una bofetada. 

Tarde un segundo en reaccionar al ardor de la mejilla, enseguida sentí el jalón de cabello y como me obligó a sentarme en una silla. 

—Yo tampoco quiero que te cases con mi Alan —expresó furiosa —. Pero el Alfa le ha prometido un mejor lugar en la manada, tendremos una mejor vida, Tommy tendrá mejores oportunidades, así que te vas a casar con él porque nos conviene —sentí el jalón de cabello —. Ahora terminaré aquí y vas a salir con una sonrisa y aceptarás —luego empezó a sonreír —. La buena noticia es que ya sabes que Alan solo te está usando y que en realidad me ama a mi. Yo soy su esposa y su familia, así que solo cumple con tu deber y luego nos desharemos de tí. 

Yo no me iba a casar de esa forma, está muy equivocada si piensa que me va a humillar de esa forma. Cerré los ojos y busqué la conexión con mi loba, intenté gruñir y hacerla salir, pero entonces… algo pasó… no estaba… 

—Ni siquiera intentes sacar a tu loba o algunos de sus poderes, el vaso de agua de hace un momento… solo digamos que no solo era agua. 

—¿Qué me hiciste? 

—No fue mi idea —se llevó las manos al pecho —. Simplemente están tomando sus precauciones y me ordenaron darte una posición para suprimir tus poderes —se inclinó para murmurar en mi oido —. Hasta ahora te das cuenta que no has usado mucho a tu loba, pues no es casualidad —volvió a separarse —. Estás lista, ahora sal y dí acepto, pero recuerda que Alan es mío. 

Me tomó del brazo y me obligó a salir, en la puerta estaba la señora Ross, que me tomó del otro brazo y me llevó con ella. 

—¡No! —me detuve en medio del pasillo, casi llegamos al salón —. ¡Yo no me voy a casar! 

—Oh cariño, son los nervios de siempre —comentó la señora Ross —. Te entiendo perfectamente. 

—Usted no entiende, señora Ross. Sé la verdad sobre Alan, que está casado con Julie y tienen un hijo. 

La mujer se detuvo y miró a Julie. 

—¿Le dijiste? 

—Ella lo descubrió sola —señaló de inmediato. 

Por supuesto que ella tenía que estar involucrada, seguramente todos lo sabían y yo había sido la única ilusa, estaba a punto de hacer el ridículo frente a todas estás personas. 

—Roselyn, mi hijo cometió la estupidez de no esperarte, lo sé. Pero lo arreglamos, tú eres su pareja y merecen estar juntos, se van a querer toda la vida, te lo aseguro. 

Me dio la vuelta y me empujó abriendo las puertas, crucé al otro lado donde todos se dieron la vuelta de inmediato al verme, quise girar e irme, pero las puertas se cerraron enseguida, las intenté abrir, pero estaban con llave. 

—Lyn. 

Me dí la vuelta y vi que era Sira quien estaba también con su vestido color melón de dama, me hizo una seña de que fuera al frente justo detrás de ella. 

Todos me estaban viendo, la música empezó a sonar y no tuve opción. 

Arreglé un poco mi vestido y me enderecé para caminar. Alan estaba al frente esperándome, lo ví de inmediato. Tenía una sonrisa y hasta se notaba emocionado, antes me hubiera parecido encantador, pero ahora que sé que todo es actuado, solo hizo que mis entrañas se movieran de la furia. 

El oficiante comenzó la ceremonia, pude ver a Julie y la señora Ross entrar por una puerta detrás de Alan, ahí estaba la otra salida. Todas las personas de la manada estaban presentes y seguramente todos saben la verdad, todos ellos me han engañado estos meses.

—Alan Ross, miembro de la manada Norte, acepta a Roselyn como su única e incondicional pareja por el resto de su vida. 

—Acepto —respondió con una sonrisa descarada y radiante.

—Roselyn Davidson, miembro de la manada Sur. Acepta a Alan Ross como su única e incondicional pareja el resto de su vida. 

Vi al oficiante y  luego a Alan.

Él seguía sonriendo, demasiado confiado, seguramente piensa que me tiene atrapada, que haría cualquier cosa por él, así como lo he hecho desde que nos conocimos, pero está vez se equivoca. 

—Yo… Roselyn Davidson, te rechazó a ti Alan Ross de la manada Norte como mi compañero y pareja por el resto de mi vida. 

Los murmullos empezaron enseguida, la madre de Alan se levantó de inmediato con un gritó desesperado. 

—¡No puede hacer esto! 

Alan no perdió la sonrisa, miró a todos y siguió calmado, luego me miró y habló en voz alta.

—Cariño… Deja de estar bromeando. Vamos, continuemos con la ceremonia.

Los invitados se calmaron un poco al escuchar que era una broma, pero yo no estaba bromeando.

—No es una broma, acepta mi rechazo ahora y me iré.

Me tomó del brazo, pude sentir su fuerte agarre.

—¿Qué crees que estás haciendo? —murmuró sin perder la sonrisa —. Acepta lo que dice el oficiante y nos vamos, deja de humillarme.

Me agité y di un paso atrás para alejarme de él.

—Yo he sido a quien han humillado, cuando has estado casado e incluso tienes un hijo con Julie —la señalé —. Y todos ustedes lo sabían, son unos mentirosos descarados, todos en esta manada son unos farsantes.

Escuché una risa de Alan.

—No eres nadie para ponerte en la posición de digna —bufó —. Es cierto, Julie es mi primera esposa y el amor de mi vida, tenemos un hijo, somos una familia y sabe que está unión nos beneficiará, por eso me apoya. También te va a beneficiar, tendrás una buena vida, así que acepta. 

—No me voy a casar con un mentiroso manipulador… 

Antes de que pudiera volver a hablar sentí el golpe en mi mejilla, sin mi loba estoy muy débil y no puedo esquivarlo, Alan me tomó del brazo y con su otra mano me obligó a verlo. 

—Dile al oficiante que aceptas, no tienes opción. 

—No lo haré —rugí. 

—Ella acepta. 

—¡Yo lo rechazó! —grité —. ¡Rechazó a Alan Ross de la manada Norte como mi pareja! 

—¡Basta! —exclamó el señor Ross —. Esto es un desastre, nos tomaremos un minuto  y luego continuaremos. 

Todos parecían relajarse con la propuesta del señor Ross, incluso Alan, su agarre de pronto se aflojó y yo aproveché el momento para empujarlo y salir corriendo de ahí. Fui directo a la salida de donde vino Julie, escuché que gritaron mi nombre, pero eso solo hizo que corriera más rápido, deje mis zapatos tirados al salir de la iglesia, no me importaba nada, no mire atrás en ningún momento, no sabía a dónde iba, pero incluso prefería vivir en el lodo antes que quedarme con Alan Ross y esa manada llena de farsantes. 

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