Capítulo 7

Podía sentir las venas quemandose dentro de mí, la plata alrededor de la celda era casi mortal para mí. Ni siquiera uno de sus mejores guerreros podría soportarla. Kaia estaba totalmente lejos de mí y no podía hacer nada por el momento, así que para calmar un poco el dolor decidí dormir. 

El problema es que no me dejaron hacerlo, porque a los segundos que cerré los ojos sentí un valde de agua fría sobre mí. 

Me levanté enseguida respirando agitadamente, el agua estaba helada, me mojó toda la ropa y penetró mi piel, apenas me estaba recuperando cuando escuché la voz de la mujer afuera. 

—Si crees que has venido a descansar aquí estás muy mal —negó, era ella otra vez, la señorita Miles como le decían —. Que no se te olvide que eres una prisionera. 

Un hombre entró a la celda y me arrastró afuera, me dejo frente a la chica. 

—¿Cómo te llamas? 

No respondí, no lo haría, ahora el silencio era mi mejor aliado. 

—¿Quién eres? Dicen los guardias que eres de esta manada, ¿quién es tu familia? —cuestionó. 

Seguí sin responder. Fue cuando me tomó del cabello y me levantó, me quejé pero me dió con un golpe en el rostro.

—¡Tienes que hablarme, maldita! —me gritó —. ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué es lo que quieres aquí?! 

No respondí, me volvió a golpear dos veces más antes de dejarme en el suelo, la escuché gruñir, estoy demasiado débil, me hace falta mi loba y su poder, me duele todo. 

—Bien —suspiró —. Escucha, podemos ser amigas. Somos lobas, nos tenemos que apoyar —soltó una risita histerica —. De loba a loba, de acuerto. Me juras lealtad y te dejo libre, seremos amigas, ¿qué te parece? 

Se me quedó viendo, ni siquiera me atreví a moverme, con lo inestable que es, puede matarme ella misma por solo respirar. 

—¡No vas a contestar! ¡Eres una maldita! 

Me volvió a golpear, se detuvo hasta que un guardia le habló, ahí pareció controlarse y salió enseguida, luego el mismo guardia se acercó y me dio un poco de agua antes de regresarme a mi celda, parecía un poco angustiado por la situación, era mayor porque tenia arrugas en la frente y su cabello era gris, era extraño ver un guardia tan mayor. 

—Lo lamento. 

—No importa —murmuré. 

Pero apenas terminé el agua, sentí que venía de regreso por mi garganta, apenas pude moverme un poco para vomitar, no creí que regresar sería tan díficil. 

...

—¡Lyn! ¡Lyn! 

Apenas escuchó la voz a lo lejos. Creo que me quede dormida. 

—¡Despierta, Lyn! 

Logré abrir los ojos, siento como si me clavaran mil agujas en todo el cuerpo, tengo hambre y sed, además estoy sucia, nunca había sido una prisionera, pero estoy segura que no los trataban tan mal como lo han hecho conmigo. 

 Esa mujer a regresado un par de veces y sigue haciendo lo mismo, parece ser que es parte de su rutina. Pero yo estoy adolorida. 

Al fin la vista se me aclara y veo a mi hermano al frente. 

 —Ian —murmuré, debo estar alucinando.  

—Soy yo. Ven, acércate —Mira a todos lados mientras saca algo debajo de su ropa —. Te traje agua y un poco de pan de mamá. 

Logré levantarme y acercarme, en el momento que sentí su mano supe que no era una alucinación, él estaba aquí. Tomé el pan que venia envuelto en una servilleta y lo guarde dentro de mi ropa y me apresuré a tomar el agua, en el momento que el liquido tibio y limpio paso por mi garganta sentí como si regresará a la vida. Era bueno tomar un poco de agua limpia de vez en cuando y no esa porquería que dan aquí. 

—¡Hey! ¡No le puede dar nada a la prisionera! —escuché un grito. 

—¡Solo es una botella de agua! —gritó mi hermano —. Y ya le dije que es mi hermana, no tiene que estar aquí, debería estar en casa conmigo y mi madre. 

—¿Quieres que te meta con ella y también traiga a tu madre? 

Vi com Ian empuñó sus manos y volvió a inclinarse para verme. 

—Deberías irte —le murmuré —. Estar conmigo ahora puede ser peligroso, por favor, vete.

—Lyn, ¿por qué regresaste? —preguntó —. ¿Por qué no nos llamaste? 

—Mi pareja me mintió, todos en esa manada lo hicieron. Era una trampa. 

—Seguramente por eso estaba complacido cuando dijimos que ninguno de nosotros estaría disponible para ir. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Te lastimaron? 

—No más de lo que me están haciendo aquí —suspiré tomando asiento —. Alan estaba casado con su amiga de la infancia, tenía familia, pero todos mintieron para poder unir a las manadas, el Alfa se lo ordenó, seguramente iba a usar a la manada Norte para algo, debí quedarme otro poco más… pero… 

—Estabas furiosa —sonrió. 

—Sí. 

—Y explotaste. 

—Un poquito —hice una seña con mi dedo indice y pulgar. Ian mostro esos dientes perfectos con una amplia sonrisa. 

—Lo puedo imaginar. Quisiera ayudarte, pero ahora tenemos un nuevo Alfa, fui relegado de mi puesto, no tenemos influencia ahora. 

—Por eso te digo que te vayas, por favor. No quiero tener que verte en la siguiente celda. 

—No te dejaré aquí, tengo planeado ir a ver al padre de Robin, él no ha sido delegado de su puesto y seguramente puede hacer algo para sacarte. Ya lo verás, saldrás de aquí enseguida.

 Estaba a punto de levantarse cuando me acerqué para intentar tomarlo del brazo. 

—¡No lo hagas! 

Frunció el ceño cuando se lo dije. 

—Esa mujer, la señorita Miles quiere que me ejecuten, los guardias se negaron porque no es una orden el Alfa, pero si mueves influencias, si alguien habla sobre mí o sobre cómo me conocen, seguramente les va a hacer daño, yo no he hablado y estoy segura que los pocos que me conocen no se atreven a hacerlo porque le tienen miedo, por favor, no hagas nada y vete de aquí. 

—Pero Lyn, no puedes estar aquí.

—Lo soportaré —le dije con seguridad —. Por favor, no digas nada, pronto estaré en casa, dale un abrazo a mamá.  

Ian me miró por un minuto, pensé que se negaría, que pelearía y terminaría encerrado a mi lado. Pero no fue así. Asintió con un movimiento rígido de cabeza, me pidió que me cuidará y después se retiró. El guardia de cabello gris lo había dejado entrar, intenté recordar si era parte de nuestra manada antes, pero ahora no puedo pensar mucho, estoy muy débil incluso para eso. 

Solo espero que ese tan mencionado Alfa aparezca antes de que muera en esta celda. 

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP