Capítulo XI
Greta
Salgo del despacho, hecha una furia. Maldigo con rabia, aún sin poder creer que esa maldita esté viva. ¿Cómo pudo sobrevivir? Era imposible. Aprieto los puños con fuerza, clavándome las uñas en las palmas; las venas se me marcan por la ira que me consume. Cada paso que doy retumba en el piso, y con cada uno siento cómo la furia se me clava en el pecho, amenazando con estallar.
Veo a Scarleth entrando, la tomo del brazo y la arrastro hacia la cocina. Las sirvientas se interponen