Capítulo VII
Greta Sandoval
—No, no puede ser… ¡no! —me digo, furiosa—. Esa maldita no puede ser la esposa de Maximiliano. Con razón, en cuanto la vi aparecer en el comedor, la repudié. No sabía el motivo, pero con solo mirarla me recordó a esa desgraciada. Es hija de mi peor enemiga… no soporto ni verla, es idéntica a su maldita madre.
Este matrimonio no durará; de eso me encargaré yo. Mi hijo no puede estar casado con una Velarde Escalante. Debo pensar bien cómo deshacerme de ella. Mientras má