Capítulo LXXI
Camila
Lo miro a los ojos y disimulo mis nervios.
Nunca imaginé volver a verlo… y menos en un evento como este.
Él sostiene mi mirada.
Una mirada que duele.
Que pesa.
Que dice demasiado.
—Camila… necesito hablar contigo. Pero no aquí.
No debo quebrarme. No frente a él.
No otra vez.
—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar —respondo, aunque me arda el corazón. No puedo verme frágil. No con él.
Me alejo, pero él me toma de la mano. Su agarre es firme, casi desesperado.
—Camila, por fa