Capítulo CXXX
Greta
Maldita sea.
No pude deshacerme de la maldita se Clarissa.
Mi única oportunidad se me escapó entre los dedos.
¿Cómo demonios es posible que haya corrido con suerte otra vez?
Las enfermeras se metieron en mi camino —las malditas— y no me quedó más opción que salir huyendo.
Cruzo la puerta principal del hospital con el pulso acelerado, directo a mi auto.
Pero apenas pongo un pie en la calle, una camioneta oscura se atraviesa frente a mí.
Ni siquiera alcanzo a insultar.
Una pue