Capítulo CXXX
Greta
Maldita sea.
No pude deshacerme de la maldita se Clarissa.
Mi única oportunidad se me escapó entre los dedos.
¿Cómo demonios es posible que haya corrido con suerte otra vez?
Las enfermeras se metieron en mi camino —las malditas— y no me quedó más opción que salir huyendo.
Cruzo la puerta principal del hospital con el pulso acelerado, directo a mi auto.
Pero apenas pongo un pie en la calle, una camioneta oscura se atraviesa frente a mí.
Ni siquiera alcanzo a insultar.
Una puerta se abre de golpe y unas manos me sujetan como garfios.
Me jalan al interior, la espalda golpea el piso del vehículo y el aire se me corta.
No me dan un segundo para reaccionar.
Me amordazan antes de que pueda gritar y me cubren la cabeza con un trapo áspero que borra el mundo.
Mis muñecas arden cuando atan mis manos, y siento la cuerda cerrarse también alrededor de mis tobillos.
Por un instante…
Siento miedo.
Nunca imaginé que yo terminaría secuestrada.
Pero esto no va a quedar así.
—¡Maldit