Capítulo CXXIX
Clarissa
El miedo me devora por dentro.
Los monitores comienzan a pitar descontrolados y siento cómo me abandona la fuerza.
Me abrazo el vientre con desesperación, tratando de proteger a mis hijos del peligro que representa el monstruo que tengo por madre.
Siento el dolor punzante que Greta me provoca, arrancándome el aire del pecho.
Los monitores chirrían frenéticos, delatando mi terror, y escucho pasos apresurados del otro lado de la puerta.
Antes de que pueda siquiera reaccionar, la puerta se abre de golpe y dos enfermeras entran alarmadas por la alteración en mis signos vitales.
—¡Señora, aléjese de la paciente! —grita una, horrorizada al ver a Greta con el bisturí en mi vientre.
Greta apenas necesita un segundo para reaccionar.
Lanza una mirada asesina y empuja con violencia a la enfermera que se le acerca primero, haciéndola chocar contra la pared.
La otra intenta bloquear la salida, pero Greta la esquiva con un movimiento rápido y se escapa por el pasillo antes d