Pasamos por comida y llegamos en silencio a mi casa. Él no había querido responder a la pregunta. Parecía más preocupado por leer la caja donde venían los parches eran la cosa más interesante del mundo.
Así que prendí la TV, me senté a comer y esperé a que él terminara de leer las contraindicaciones.
—Entonces… ¿en qué lugar te lo vas a poner? Yo creo que… —se quedó mirando mi cuerpo— puedes venir, quiero comprobar una cosa.
—¿Es en serio? ¿Vas a ignorar mi pregunta?
—Primero lo importante, pic