Volteé a mirar a Dante y solté lo que había pensado durante todo este tiempo.
—¿Te acostaste con ella?
—No… Aurora —me miró indignado—. ¿Crees que te traería donde una mujer con la que tuve esa especie de relación? Más aún, ¿para un momento como este?
—No me mires así, ¡no me mires así! —me molestó porque parecía que me lo estaba inventando— cuando la otra casi te estampa contra la pared para besarte… Y en realidad íbamos a ver a su madre, solo que para nuestra mala suerte apareció ella.
—No sé