El trabajo estaba siendo un martirio. Emilia se había enfermado y no había ido la mayoría de la semana… y ¿quién era su suplente? Pues yo.
El señor Salvatore puede ser más insoportable que sus dos hijos juntos, contra todo pronóstico.
Aunque no sé qué me asombra, de algún lado tenían que sacar esa arrogancia.
Salvatore estaba molesto por no tener a su asistente y tener que pedirme cosas a mí, porque no podía hacerlas tan rápido como Emilia y Dante estaba molesto porque tenía que compartirme con