El sonido de un teléfono sonando repetidamente me despertó.
Dante tenía la mitad de su cuerpo encima de mí. Su pierna y su brazo me abrazaban. Las cobijas estaban a nuestros pies. Estaba totalmente dormido.
La habitación estaba completamente iluminada por la luz del sol que entraba por la ventana, ya que se nos había olvidado cerrar todo.
Busqué de dónde provenía el sonido para apagarlo y volver a dormir, estaba desesperada de escucharlo. Traté de separarme o intentar levantarlo, pero él solo