Dante se lanzó hacia mí, poniendo las dos manos a los costados de mi cabeza. Sentí su boca chocar con la mía con violencia y su lengua se enlazó con la mía.
Aun estaba sentada encima de él, noté el momento exacto donde ya no habría marcha atrás.
No sé cuánto tiempo duramos devorándonos la boca. Solo noté cuando nuestras bocas se separaban apenas un segundo para respirar y volvían a encontrarse todavía más desesperadas.
Empezamos a mordernos los labios como locos y él bajó las manos hasta mi cu