Me sentía más tranquila, como si el morir o esa siesta entre que me moría y no finalmente me hubiera dado el descanso que mi cuerpo necesitaba desde hacía años. Era extraño, lúgubre, quizás, pero, también reparador. Por primera vez en mucho tiempo, no me sentía ahogada por el peso de mi historia.
Según Pavel, permanecí inconsciente cinco días. Ellos… Pavel, Alexei, Roman, Leon y Sergei no se separaron de mí. Tuvieron que pedir un permiso especial en el trabajo para poder faltar a su oficio como