Una semana después de que la bandera del clan Volkov fuera izada en la cima del edificio Goldwealth, el ambiente dentro de la sede de Manhattan se transformó en un gélido coto de caza. Anna no perdió el tiempo. Con el apoyo del equipo de auditoría forense de Nikolai, diseccionó cada transacción sospechosa que había ocurrido durante la última década.
La sala de juntas volvió a tensarse. Pero esta vez, no hubo fricción entre dos partes: solo hubo juicio. Anna se sentó en la silla principal con