Los pasos pesados y rítmicos de Nikolai resonaron sobre el suelo de mosaico, rompiendo el silencio asfixiante del invernadero. Emergió de entre una espesa maleza de palmeras exóticas, y sus ojos se clavaron de inmediato en la escena que tenía ante sí: su madre sonriendo con brillo y Anna inmóvil, con un collar de esmeraldas Bismarck rodeando su cuello. Aunque la imagen parecía un momento de intimidad entre suegra y nuera, Nikolai pudo percibir los restos de tensión que flotaban en el aire: afi