Aquella mañana, el ambiente en la mansión Volkov era sereno, con todos los sirvientes y guardias atendiendo sus respectivas tareas. Nikolai llevaba casi media hora en la piscina, completando varias vueltas como un nadador profesional. Nadó hasta el borde y se quitó las gafas de natación justo cuando llegaba Ivan, quien parecía estar esperándolo.
—El paquete que esperábamos ha llegado —dijo Ivan.
Nikolai sonrió, aunque sus ojos mantenían su aura gélida. Salió de la piscina de un salto y se pu