La tensión dentro de la habitación era asfixiante, a pesar de que Nikolai ya dormía profundamente a su lado. Anna miraba el techo oscuro, mientras sus dedos rozaban una vez más el panel secreto detrás de la pared del vestidor. Su corazón estaba en guerra, desgarrado entre el instinto de supervivencia y su deber como agente.
Finalmente, con un suspiro pesado y contenido, Anna tomó su decisión. No podía permitir que este cargamento llegara a su destino. Si los Volkov lograban asegurar esta ruta