La atmósfera en el estudio de Nikolai esa noche era abrasadora, casi explosiva. Nikolai estaba de pie tras su escritorio de caoba, mientras Ivan permanecía frente a él con la mandíbula apretada. Sobre el escritorio, una tableta mostraba imágenes satelitales e informes de pérdidas que no dejaban de aumentar.
—No solo quemaron el almacén, Nikolai —la voz de Ivan era baja pero cargada de presión—. Interceptaron nuestros camiones de logística en la salida de Nueva Jersey. Este grupo polaco realme