Capítulo 93. El Precio del Amor
Ramiro estaba en un laberinto estrecho de pasillos pintados de color crema pálido.
— ¡Aura! —llamó, la voz ronca por el miedo y el esfuerzo. Su grito se sintió pequeño, absorbido por las paredes.
No hubo respuesta. Solo el eco de sus propios pasos.
Ramiro se movió con la precisión de un atleta en pánico. Su mente, habitualmente calibrada para la velocidad y la estrategia de la carrera, ahora cartografiaba este espacio desconocido. Tenía que pensar como el cazador, como el hombre que había espia