Capítulo 86. Encuentro Fugaz en el Semáforo
Dos meses se habían fundido en la rutina, cada día una repetición calcada del anterior. Desde que Ramiro Zúñiga había regresado, el mundo exterior había quedado reducido a gimnasios, canchas y la mesa compartida ocasionalmente con Matías. Las cenas rápidas o los breves cafés con su amigo eran oasis de normalidad en un desierto de disciplina. La regla no escrita entre ellos era un silencio pétreo y pesado: no se mencionaba a Aura. Matías, en su comprensión tácita, había respetado la concentració