Capítulo 75. Regreso a casa.
El elevador se abrió en el piso de Aura. León la ayudó a cruzar el umbral. El aire de su propio departamento se sentía fresco y no esterilizado, un alivio inmenso.
—Está todo listo —dijo León, rompiendo el silencio.
—Gracias, León. Por todo.
Aura se apoyó en el marco de la entrada, respirando hondo. Justo entonces, Elvira, apareció desde el pasillo. Su rostro, surcado por la preocupación del último mes, se iluminó con un alivio profundo que no pudo ocultar.
—Mi niña —susurró Elvira, la voz queb