Capítulo 69. El Despertar.
En el banco de madera aún ardiente, Ramiro inspiró una bocanada de aire denso y pesado. El vapor de agua y sudor, espeso y envolvente, no era más sofocante que la tensión que vibraba entre él y Adriana. Acababan de compartir un momento íntimo, un asalto de los sentidos consumido a la sombra de la culpabilidad. Ella estaba recostada, con la piel brillante, sus ojos oscuros fijos en él, implorando que el instante se extendiera. Ramiro, sin embargo, se había retraído al instante, ya presa del remo