Capítulo 63. Fuego Cruzado
Ramiro condujo con una mezcla de furia concentrada y adrenalina. La imagen del rostro cínico de Adriana se había desvanecido, reemplazada por el rostro de Lía y la urgencia de encontrar a Danilo.
Al llegar al distrito industrial, el aire se hizo pesado, saturado de humedad y hollín. El Taller de Máquinas abandonado se alzaba como un esqueleto de acero y ladrillo, un lugar ideal para un encuentro clandestino. Dejó el auto oculto a dos calles de distancia y se acercó a pie.
En la entrada lateral,