Capítulo 39. El visitante inesperado.
Ese instante de estupefacción colectiva fue la única oportunidad de Aura.
Mientras los periodistas giraban, no hacia ella, sino hacia el nuevo centro de gravedad, Aura se movió. No corrió de manera desordenada, sino que se deslizó, adoptando la misma agilidad de fugitiva que había sentido minutos antes. Se pegó a la pared, usando el tumulto de reporteros impactados como una distracción.
Sus pies encontraron un ritmo desesperado y silencioso. Sus movimientos fueron puros reflejos: una inclinació