Capítulo 22. La Colisión del Titular
Ramiro estaba en el vestidor, poniéndose una camisa limpia. El acto era mecánico, una capa de normalidad sobre el volcán que rugía en su mente. No había podido conjurar el perfume de Vesper sobre la piel de Aura. Ese rastro olfativo, débil pero inconfundible, había infectado cada pensamiento, cada rincón de la casa. La sensación de que su cordura estaba en juego lo mantenía en un estado de obsesión metódica que superaba el dolor físico.
Tomó su móvil de la mesa. La pantalla se iluminó y, de inm