Ella fue... lo más importante en tu vida
Axel había pasado la noche en vela, planeando cada detalle. Esperó con paciencia el cambio de turno de los enfermeros para escabullirse por los silenciosos corredores del hospital y llegar, casi en secreto, a la habitación donde Freya se encontraba internada.
Apenas abrió la puerta, se detuvo un instante, conteniendo la respiración. Freya yacía semidespierta, los ojos entrecerrados y el rostro bañado por la luz tenue de la lámpara de noche. Al percibir la silueta de Axel, parpadeó con esfuerzo,