Jack Trembley le debía esta vida y la otra a su hermano, y lo que estaba a punto de hacer quizá saldaría todas sus deudas.
Metió la mano bajo la solapa de su abrigo y, en un movimiento sutil, desbloqueó su teléfono antes de extendérselo a Axel. Lo miraba fijamente, casi sin parpadear, con todos los sentidos en alerta, preparado por si a Axel se le ocurría tener algún tipo de colapso frente a él.
Axel estiró la mano; todo su cuerpo temblaba y no podía controlarlo. Abrió el buscador y solo atinó