Capítulo 80. Juramento de ceniza
Alessia
La noche afuera empuja frío contra las ventanas, pero aquí dentro hay una temperatura que no pertenece al tiempo. Me quito los zapatos despacio y me siento al borde de la cama; el corsé todavía deja su marca en la piel, recuerdo vivo de lo que traje y de lo que casi me quita.
La luz de la lámpara dibuja sombras cortas; la funda del vestido cuelga en la silla como una promesa que respira.
—¿Sigues pensándolo? —pregunto, con la voz baja, medida.
—Siempre —contesta él—. Y lo pienso contigo