Capítulo 58. La noche sin máscaras
Dante
La casa segura cruje distinto cuando muevo los pasillos. Hoy respira bajo, con candados cambiados y sombras que obedecen. Entro sin avisar. Alessia me espera en el estudio, dos sobres gemelos sobre la mesa y un catálogo abierto por una tipografía que parece decir la verdad bonita.
—Llegaste.
Cierro la puerta. Los sobres son iguales a ojos cansados; a ojos vivos, no. Uno tiene una X escondida en el reverso; el otro, un círculo. No pregunta primero: espera.
—Hice una prueba —dice, sin voz de