Celeste.
La reconstrucción del pueblo aún dejaba rastros de guerra, porque sí, se destruyeron varios hogares y Kael tuvo que contratar a un equipo de construcción que le recomendó Jack.
—¿A dónde vamos? —le pregunté.
Llevaba puesto un vestido largo y sencillo que me llegaba por los talones. Kael me pidió que me arreglara porque íbamos a tener una cita especial.
—Es una sorpresa hasta que lleguemos —respondió, con la vista fija en la carretera.
Estábamos en la ciudad, recorriendo las calles