Kael.
Celeste se separó de mí y lo único que hice fue gritar su nombre, viendo cómo me ignoraba para correr hacia donde provenían unos gritos femeninos.
¿Había sido Marcela? ¿Por qué se horrorizó tanto al irse?
Iba a ir tras ella, pero una mano gruesa me detuvo, agarrando mi brazo con fuerza. Giré mi rostro y Nolan estaba sudando, con sangre seca en su ropa, producto de una clara pelea.
—¿Nolan?
—Kael, te estaba buscando. Tu hermano fue gravemente herido y Sebas lo está atendiendo en la en