Kael.
Celeste iba a mi lado, estábamos corriendo hacia mi cabaña. La manada luchaba sin descanso contra los cazadores, e incluso llegué a ver a Nolan y a Nuria trabajando en equipo.
Nos detuvimos justo en la entrada. Mis guardias habían sido asesinados, y ahí estaba él, con una sonrisa maliciosa que me decía: yo he ganado.
—No lo puedo creer… —susurró Celeste, impactada.
Marcus tenía ambas manos metidas en los bolsillos, y no dejaba de verme con un aire de superioridad.
¿En serio creía que