Narrador.
La mañana empezó con dos gritos sincronizados.
Desde la cabaña del alfa, se oía claramente a Sienna protestando porque su hermano le había robado el muñeco con cara de luna, y a Kenzo llorando porque según él “el muñeco lo eligió a él primero”.
Ninguno de los dos sabía qué significaba “elegido”, pero era una palabra que sonaba poderosa, así que la usaban con frecuencia.
Tenían menos de un año. Su cuerpo aún conservaba esa redondez infantil que los hacía parecer frágiles. Pero e