Celeste.
Llegamos a la cafetería mucho antes que Marcus y nos sentamos en una mesa, solo pedimos agua para esperar. Las paredes rosadas le daban un toque dulce al lugar, y habían plantas en varios espacios que nos hacían sentir en un ambiente natural.
Por mi mente no dejaba de pasar el sueño que tuve y mis compañeros notaron lo distraída que estuve durante el resto del camino.
—Celeste, sé que te pasa algo —habló la pelirroja, alzando una ceja—. ¿Extrañas mucho a Kael? Porque desde que te de