Celeste.
El gran día había llegado. Mis nervios estaban a flor de piel porque tenía que fingir ser una poderosa luna que todavía no era…
Mi poder aumentó solo un poco gracias a la ayuda de Kael, pero todavía no me sentía lista para matar a los asesinos de mis padres.
—Estás tensa, Celeste. Demuestra que ellos ya no tienen poder sobre ti —Kael tomó mis manos. Estábamos en la sala de reuniones y él debía recibirlos cuando lleguen—. Confía más en ti misma. Además, estás preciosa con ese vestido