Celeste.
—Me sorprende mucho que Kael te haya dejado venir a la ciudad sin su supervisión —comentó Marcela.
Ambas nos habíamos bajado de un taxi en el centro comercial más grande de la ciudad. Era la primera vez que visitaba semejante lugar, aunque ya sabía de su existencia por las noticias.
—Kael no es tóxico como lo fue Nolan contigo —reí.
—¡Ni siquiera menciones a Nolan! —me señaló con el dedo—. No sabes cuánto odio hablar de él.
Se abrazó a sí misma.
Kael dejó que saliera con Marcela p