Celeste.
Kael me arrastró a su habitación para no perder la cordura. Ya me estaba acostumbrando a dormir junto a él durante esas noche, aunque nos dábamos la espalda en la cama.
—¿Por qué pagaste otra habitación? —Me crucé de brazos—. Si de todas formas me ibas a pedir que me quede contigo.
A veces él tomaba decisiones tontas.
—Quise que tuvieras tu espacio, pero… —Tragó saliva, un poco nervioso—. Ya me acostumbré a estar calmado durante las noches de luna llena. Me da miedo volver a sentir