Narrador
En la cabaña de los mellizos, el caos tenía nombre: Preparativos.
Sienna caminaba con un cuaderno entre las manos, con anotaciones en crayón que decían cosas como “globo con cara de lobo” y “pastel que no explote ni tenga sabor a error.”
Kenzo, mientras tanto, estaba en modo decoración: había amarrado tres cintas al mismo clavo, colgado una flor boca abajo y preguntado cuatro veces si el pastel podía tener pelaje.
Kael y Oliver trabajaban al fondo como dos padres comprometidos con un