Celeste.
Tercera noche con los mellizos.
La luna llena apareció como si quisiera hacer una entrada dramática, recortándose enorme y plateada contra el cielo despejado. Yo la vi por la ventana mientras intentaba convencer a Sienna de que dormir era una buena idea, pero ella me respondía con un chillido leve y constante, como si opinara lo contrario.
Kenzo no lloraba aún, pero se movía inquieto en la cuna, haciendo ruidos extraños con la boca. Sonaban como gruñidos. Pequeños, graves e insistent