Celeste.
La maternidad comenzó oficialmente esa noche.
El tipo de noche que parecía diseñarse para poner a prueba la resistencia física, emocional y psicológica de cualquier criatura viviente. Y por "cualquier criatura", me refiero a mí, Kael y todo aquel que tuviera la desgracia de dormir a menos de cien metros de la cabaña.
Sienna lloró primero. Fuerte y agudo. Como si hubiera visto el apocalipsis en miniatura. Me levanté como resorte, tropezando con una manta y chocando contra el marco de l