Celeste.
Volver a casa después de la luna de miel fue como despertar de un sueño hermoso… sólo para darte cuenta de que el mundo real también puede ser igual de mágico.
El viaje de regreso fue tranquilo. Kael conducía con una mano en el volante y la otra sobre mi muslo, como si necesitara asegurarse de que seguía ahí. Yo iba recostada, con la cabeza apoyada en su hombro y los ojos cerrados, recordando cada instante de los últimos días: la cena bajo las estrellas, el zorro herido, las confesion