Kael.
Días después…
El sol estaba comenzando a bajar, tiñendo el cielo de un naranja suave que se deslizaba entre las ramas del jardín.
El aire olía a tierra húmeda y a flores recién regadas. Estaba de pie junto a Nolan, con los planos de la boda extendidos sobre una mesa de concreto entre arbustos y faroles colgantes. A nuestro alrededor, el jardín parecía un lienzo en blanco, esperando ser transformado.
—Quiero que sea extravagante —dije, señalando con el dedo una de las esquinas del dibuj