Kael.
Estaba de pie junto a la mesa de bebidas, con una copa de vino en la mano y la mirada vagando entre los rostros felices que llenaban la cabaña. Las luces colgantes lanzaban destellos suaves sobre las paredes de madera, y la música flotaba como una brisa cálida entre las conversaciones, las risas y los pasos de baile.
Tenía años sin sentirme tan pleno… era una calidez difícil de explicar. Esperaba que papá y mamá estuvieran orgullosos de mí, porque la manada Moonlight había vuelto a ser f